
Una vez más…
Parada frente al espejo, lentamente
voy dibujando la máscara de mi rostro.
Le doy una pincelada azul al contorno de mis ojos,
para que nadie descubra mi tristeza.
Cubro mis ojeras con un tono mate,
así no se notará cuan grande es mi pena.
Tapo con pinceladas de polvo
el rastro que dejaron mis lágrimas.
Resalto con rubor rosado suave mis pómulos,
con el afán de cambiar mis rasgos.
Con la fina punta de un lápiz,
delineo mis labios, remarcando la comisura,
y me esfuerzo una vez en pintarme la sonrisa
de un rosa brillante y nacarado.
Cepillo mi cabellera de falso color rubio,
necesario para que tapen las canas
que han pintado el tiempo y los desengaños.
Y lentamente voy dando forma al conjunto de cabellos
que terminará como rodete adosado en mi nuca.
Unas gotas de perfume en los lóbulos de mis orejas.
Me coloco los aros y el colgante.
Ajusto el reloj a mi muñeca.
Observo que toda mi ropa esté en orden,
alisándola con un gesto automático.
Acomodo mi chaqueta y tomo mi bolso.
Por último me coloco las gafas.
Respiro hondo, una vez más...
y el aire que exhalo sale como un lamento
que intento disimular tarareando.
Un día más en la jungla de cemento.
Nuevamente la profesional respetada
enfrentará el mundo en donde la has abandonado.
Y el dolor será guardado con doble llave,
en el último rincón de mi alma,
hasta que nuevamente retorne a casa,
dejando los tacos en la entrada,
iré sembrando chaqueta y bolso,
y frente al espejo lavaré mi cara,
donde se dibujará tu ausencia
y el sentimiento que aun arde en el alma.
© Alfonsina Pais
Rosario – Argentina
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